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Facebook: Marina García Gómez
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10 ene. 2011

Mi eterno hombre perfecto

Entrada para el Gran Hermano Bloggero. Había que hacer una entrada basandose en la persona perfecta. Yo lo he hecho en forma de relato. Como si esa persona hubiese existido para mí.
Os contaré una pequeña historia digna de ser oída. Cuando yo apenas contaba con diecisiete años estaba enamorada de un vecino que para mí era un perfecto ejemplo de lo que un hombre debe ser.
Recuerdo que aquel hombre se mudó a nuestro edificio cuando comenzó la universidad. Era hijo de un escritor francés famoso y de una editora española. Estaba estudiando literatura castellana en la universidad de Alicante. Cuando yo lo conocí, tenía quince años. Vivía en mi bloque, dos pisos por debajo de mí. Ni siquiera supe de su llegada. En mi edificio entra y sale mucha gente constantemente. Un día mi madre subió y me dijo que había coincido con él en la puerta del garaje y que habían mantenido una pequeña charla.
-         y ¿sabes? Es muy guapo.
-         Mamá no me importa- dije cortante.
Más tarde me arrepentí de haber contestado así a mi madre, porque era realmente guapo. Era muy alto. Por lo menos metro noventa. Piel blanca pero bronceada. Tenía el cabello rubio oscuro. Rebelde, lleno de remolinos que levantaban los mechones e impedían peinárselo. Ojos tiernos y dulces. Rasgados en medio de su cara, expresivos y grandes. Formados por dos canicas color chocolate con la pupila grande. Sus ojos hablaban por él, mostraban todas sus expresiones. Una nariz pequeña pero alargada decoraba la parte central de su cara. Al igual que la nariz, la boca también era pequeña. Con los labios un poco carnosos pero sin exceso. La mandíbula esplendida, pero sin encajar correctamente. Dándole un aspecto único. A pesar de ser alto no era flacucho, sino que tenía cuerpo de deportista. La espalda ancha y los brazos fuertes. Y en aquel momento aposté a que el pecho sería también una autentica obra de arte y músculos. Hecho que luego comprobé que era cierto, al verlo en la piscina. Fue muy cortés. La primera vez que me topé con él, íbamos en el ascensor y se ofreció a ayudarme con mi bolsa de deporte.
Rechacé su propuesta alegando que mi padre decía; que los deportistas deben llevar siempre ellos mismo sus bolsas para hacerse más fuertes. A lo que el contestó con una enorme sonrisa y dijo. ‘Si mi padre también dice eso siempre, solo que él, en francés’

Allí apenas pude solo sentirme atraída hacia él. Per dos años más tarde, mi madre tuvo un problema con una camisa, que se le cayó al tender, y puesto que mi hermano no se encontraba en casa tuve que bajar yo a decírselo.
El rellano de su piso, olía a rosas (y nos es broma). Aquel olor salía bajo la puerta de su casa. Aquel muchacho usaba un ambientador maravilloso. No me hizo rogar mucho. En cuanto llamé la primera vez abrió la puerta. Como siempre, con su mejor sonrisa para mí.
-         Marina- dijo sorprendido- ¿en que puedo ayudarte?
-         Hola- saludé- a mi madre se le ha caído una camisa mientras tendía. Y ha caído sobre tu tendedero.
-         Claro.- dijo pensativo- pasa.
Entré llamada por la curiosidad de ver su casa. No era muy distinta de la mía, solo que decorada de manera diferente. Yo pensaba que mi casa era el sitio con más libros, después de las bibliotecas, que había visto. Pero no. Su salón. Estaba formado por dos enormes estanterías repletas de libros de distintos géneros. Y en medio había un enorme sofá, con aspecto caro repleto de cojines.
-         Miguel
-         ¿Sí?
-         Te gusta leer ¿eh?
-         Me encanta, es más lo amo. ¿Te gusta leer a ti?
-         Si, yo también amo leer.
-         Entonces te recomiendo un libro.
Salió de la galería y se pegó a una de las estanterías. Rebuscó en uno de los estantes más altos y al fin sacó un libro.
-         Toma. Te lo regalo.
Mire la portada. Era de cartón, con un dibujo de una mariposa amarilla y el parte inferior ponía: Miguel Dosvidas.
-         espero que te guste. Lo he escrito yo.
Sorprendida, levanté la vista y lo vi sonriéndome de nuevo.
-         ¿quieres sentarte y tomar algo?
-         Eh… claro.
Pase una tarde entera con él. Resultó ser una persona divertida. Agradable. Le gustaba mucho el aire libre. Pasear.
Me habló mucho de sus viajes. Al igual que yo, odiaba el turismo de playa y amaba pasear por sitios tan impresionaste como Venecia, Roma, Londres, Paris, Atenas, Berlín… Era sorprendente, era apenas cuatro años mayor que yo y ya conocía tantos sitios. Descubrí que era vergonzoso y que antiguamente eso le había pasado factura en cuanto temas importantes. También hablamos de mis estudios y luego de los suyos. Yo era de ciencias, pero me gustaba mucho su carrera. Aquel hombre. Era paciente conmigo. Bondadoso.
Leí su libro. Me hizo viajar junto a sus personajes crear escenarios imaginados en mi cabeza. Me hizo soñar despierta y vivir cosas que él quería que viviera.
Volví a bajar a su casa y a pasar más tardes junto a él. Descubrí más cosas como que era muy sensible, no le importaba llorar si sentía necesidad de ello. No se escondía ni escondía sus problemas, pero tampoco hacía de ellos una carga para la persona que tuviese al lado. Me demostró que adoraba a los niños, por que le hacían disfrutar y valorar la vida como ella nos valora a nosotros. Era una persona muy inteligente que sabía de todo. Pero modesto y humilde. Nunca se creyó en las nubes. Le gustaba la pintura y el buen cine, por no decir que se habría visto todas las grandes obras cinematográficas.
Era celoso. Pero no exceso. Solo lo suficiente para mostrar que le importabas. Su padre le mandaba dinero y con eso nunca le costó comprarme un detalle (siempre algo que tenía que ver con la literatura) Nunca escondió sus sentimientos hacia mí.
Tengo vagos recuerdos de algunos fragmentos de sus cuentos esparcidos por su escritorio o por el mío. Pero aunque era seguro de si mismo, nunca estuvo seguro que haber terminado sus historias. Era tan…perfecto.
 Un día estaba en la piscina con mis amigas y él bajó a nadar. Yo sabía, de su boca que él hacer natación, y de hecho me confesó una vez que había sido campeón escolar en mariposa. Recuerdo como mis amigas babeaban al ver su impresionante cuerpo. Su espalda ancha y pecho fuerte terminado en una uve a la altura de la cintura. Se sacó la camiseta y se tiró a la piscina. Era de esas personas graciosas que sabe que momento es el adecuado para contar un chiste. Y que si tiene que hablar con chiquillas sabe hablar con ellas y no ser un pelmazo. Tampoco había mucha diferencia de edad apenas unos cuatro años.
Le encantaba el teatro. Disfrutaba de todo lo que lo rodeaba y conseguía que los demás también lo hiciésemos.
No creía en dios, pero si que era sumamente respetuoso con todas las religiones y adoraba las culturas a las que acompañaba. Aunque tenía muchos prejuicios contra la islámica por todo ello del machismo.
No estaba nada de acuerdo con la desigualdad con la mujer, él consideraba a las mujeres por igual que a los hombres, pero distintos al mismo tiempo.
-         Esos hombres no saben lo que hacen. Las mujeres no solo sois tan buenas como nosotros sino que además… sois un regalo divino. Tan inteligentes, guapas, responsables… Yo pienso que sois importantísimas en este mundo y que no podríamos vivir sin vosotras.
Arrugaba mucho la frente y luego se relajaba y me dedicaba su mejor sonrisa.
Disfruté cada segundo a su lado porque si mi mente vagara sin rumbo ni control buscando junto con mi corazón una persona perfecta no la encontraría sobre la tierra, porque sería una mezcla de las cosas buenas de todos aquellos a los que quiero. Pero él era lo más parecido a lo perfecto que jamás he conocido.
Cumplí los dieciocho y ello trajo consigo dos cosas. Que pudiésemos estar juntos y que yo empezase a estudiar.
Lo segundo ocultó lo primero por que me tuve que ir a estudiar a Madrid medicina. No supe de él en mucho tiempo. Terminó la carrera y se volvió a Francia con su padre. Yo terminé mis estudios hice el doctorado y empecé a trabajar. Al fin hace dos meses me llegó un libro titulado.
Mi pequeña princesa perfecta De Miguel Dosvidas.
Y volví a recorrer en mi memoria  todas y cada una de las cualidades de mi hombre perfecto.

8 comentarios:

  1. Hola, la verdad me encanto, creo que va a ser complicado competir contra ti en la casa.
    Te dejo mi entrada:
    http://unlimitedcelinaa.blogspot.com/2011/01/la-persona-perfecta-segun-mi-ghb.html

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  2. es una historia precionsa me ha inpactado besos.yo tambien estoy participando besos

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  3. wow... esta genial, me ha encantado... yo tmb estoy en la casa^^

    qee tengas una linda semana

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  4. Me gusto muy dulce y con un final inesperado. Suerte en el concurso y te mando un beso. Linda semana

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  5. Es muy linda tu historia, Marina. Además, pareciera que se puede continuar.

    Mucha suerte!! Besos!!

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  6. una magnifica historia, llena de muchos sentimientos que te transportan a estar sentado en la sala junto a los protagonistas, y como dijo maga de lioncourt tiene continuacion

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  7. esta muy bien.... mucha suerte; yo tambien estoy concursando.

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  8. Marina me he enamorado, dime dónde está ese hombre!
    Que bien escribes bonita mía!! Sigue así siempre!
    www.rolloverstyle.blogspot.com ;)

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